La Familia de la A a la Z
El Matrimonio
Los fines del Matrimonio
La Familia, como asociación de personas unidas por el vínculo de la sangre, se establece mediante el contrato del matrimonio.
«Un hombre y una mujer unidos en matrimonio forman con sus hijos una familia», enseña el Catecismo (núm. 2.202). No existe, pues, familia sin matrimonio.
Las condiciones y propiedades del Matrimonio
El matrimonio debe ser de un solo hombre con una sola mujer, monógamo. La unidad es condición obvia para la realización del segundo fin del matrimonio, esto es, del mutuo auxilio. Es necesaria también para la buena educación de los hijos. Por el contrario, la poligamia –simultanea o sucesiva– va contra la mutua fidelidad y mutua ayuda. Es fuente de constantes litigios y discriminaciones. Ella desedifica y desmoraliza a los hijos.
No se trata de un contrato meramente civil, sino natural, establecido por Dios antes que existiesen la Iglesia y el Estado. Se trata de un contrato singular, distinto de los demás, instituido por Dios en el inicio del mundo, con condiciones, obligaciones y finalidades especiales (entre hombre y mujer, entre personas hábiles para la generación, irrevocable, etc.), que no se encuentra en los contratos consensuales. El contrato del matrimonio debe manifestarse y formalizarse.